El juego eterno
Es un juego divertido
y a la vez un tanto cruel
es tener y no tenerte
o tenerte hasta perder.
En la ida voy contenta
arrogante y sin saber
si te quiero o no te quiero
pero sí que estoy muy bien!
Que si flores o pasteles
que cumplidos, ¡deben ser!
me pregunto lo que siento
me da gracia tu querer.
En mi mano voy tejiendo
la intensidad de tu amor
y en mi indolencia consciente
no valoro tu dolor.
En un salto la justicia
va cambiando el parecer
y te entrega por completo
lo que ayer creí tener.
Voy viniendo calladita
esperando que me des
un pedacito de aquello
que subestimaba ayer.
Pues recibo lo que sea:
migajas de tu pastel,
petalitos de tus flores,
cumplidos o no, está bien…
Y en esta jugada empiezo
a quererte con la piel
y en tus ojos sólo veo
la gracia que te entregué.
Y voy sufriendo despacio
la indolencia de tu ser,
la frialdad de tus besos,
la mentira en tu querer.
En mi turno voy callada
pero confiada también
que en la próxima jugada
tu también has de perder.
Voy pidiendo a la balanza
que vaya subiendo a pie
que si se queda en el medio
se lo sabré agradecer.
Porque lo único que quiero
es quererte hasta perder
pero que cuando yo pierda
¡que tú me quieras también!
y a la vez un tanto cruel
es tener y no tenerte
o tenerte hasta perder.
En la ida voy contenta
arrogante y sin saber
si te quiero o no te quiero
pero sí que estoy muy bien!
Que si flores o pasteles
que cumplidos, ¡deben ser!
me pregunto lo que siento
me da gracia tu querer.
En mi mano voy tejiendo
la intensidad de tu amor
y en mi indolencia consciente
no valoro tu dolor.
En un salto la justicia
va cambiando el parecer
y te entrega por completo
lo que ayer creí tener.
Voy viniendo calladita
esperando que me des
un pedacito de aquello
que subestimaba ayer.
Pues recibo lo que sea:
migajas de tu pastel,
petalitos de tus flores,
cumplidos o no, está bien…
Y en esta jugada empiezo
a quererte con la piel
y en tus ojos sólo veo
la gracia que te entregué.
Y voy sufriendo despacio
la indolencia de tu ser,
la frialdad de tus besos,
la mentira en tu querer.
En mi turno voy callada
pero confiada también
que en la próxima jugada
tu también has de perder.
Voy pidiendo a la balanza
que vaya subiendo a pie
que si se queda en el medio
se lo sabré agradecer.
Porque lo único que quiero
es quererte hasta perder
pero que cuando yo pierda
¡que tú me quieras también!

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