LILI'S

A veces me pregunto que postura tener ante la vida, entonces decido ser simplemente yo....pero, ¿Es que acaso recuerdo quién soy ?

martes, diciembre 11, 2007

PLAGIO

Es una emoción compleja,
y en su complejidad independiente,
y en su independencia nace sola y vive sola,
y en su complejidad está en mí y forma parte de mí.
Es una emoción auténtica,
y en su autenticidad tiene conciencia propia,

- pues su propósito es claro -
una conciencia sobre mi conciencia,
que procura tomar el control de mis actos en esos momentos...
Es una emoción dificil,
y en su dificultad no debe expresarse,
y es esa inexpresión su alimento,
y en esa inexpresión se intensifica.
Es una emoción entre tantas otras,

y es una, y son dos... y es esa misma.

domingo, diciembre 02, 2007

EL CANTOR DEL PUEBLO



Con cada canción tuya se rescatan millones de corazones,
con cada canción tuya, se despiertan cientos de conciencias.
Cada canción tuya es, a su vez, una esperanza, una utopía y una profecía.
Fue tu vida un compromiso, pero tu palabra una eterna realidad.
Tu idea aún vuela y vuela alto.
Es tu letra Alí, quien devuelve mi corazón a todos, cuando se aleja sólo para mí.
Es tu música el apoyo y el aliento que acompaña esta lucha de hoy, y la lucha de ayer, y la de mañana…
Es tu música pasada, el auténtico presente.
En cada marcha, en cada encuentro, en cada compartir, en cada soledad,
estás presente.
Alí, el cantor de nuestros gritos y de nuestras represiones,
el cantor de nuestras canciones,
el cantor de uno y de todos, y en contra de todos.
Alí, el cantor del hombre,
Alí, el cantor del pueblo.

COMO MI PADRE

Espero, como mi padre, enseñarte la justicia con justicia.

Me gustaría, como mi padre, que aprendieras la honestidad con el reflejo de mi vida,
y la importancia de la dignidad con el ejemplo de la mía.

Trataré, como mi padre, darte cuanto pueda para que seas feliz,
pero no darte en exceso para que sepas ser humilde.

Quiero, como mi padre, como si no fuera nada, leerte poemas para ablandar tu corazón, aunque no lo sepas, y hacerte escuchar siempre canciones de justicia, aunque aún no las entiendas.

Intentaré, como mi padre, no prohibirte tus deseos adolescentes de mente alienada, pero siempre hacerte consciente de tu mente alienada,
para que seas tu quien poco a poco no se los permita.

Aspiro, como mi padre, decirte siempre de la verdad del mundo, aunque aún no lo conozcas, o sea demasiado temprano para aceptarlo.

Explicarte siempre la vida para que nadie pueda cerrar tus ojos.

Y así, tal como hizo mi padre, no te obligaré a seguir los pasos de la revolución, pero te guiaré inevitablemente a ellos.

Y, así, algún día, o cada día un poco,
aunque tu egoísmo quiera traicionarte, te darás cuenta de lo que eres.

Aunque tu ambición quiera dominarte, te darás cuenta de tu inevitable esencia.

Aunque los que te rodean quieran confundirte, tendrás certeza de que no estás confundido.

Aunque tus errores quieran vencerte, sabrás,
que eres un revolucionario y que estás comprometido con tu patria, porque aquél que te dio vida es ya un compromiso.

EL REVOLUCIONARIO


El revolucionario busca la igualdad y la inclusión,
y no sólo la inclusión de los excluidos,
sino que también
la inclusión de los ya incluidos.
El revolucionario busca cambiar al sistema,
y no a los protagonistas del sistema, manteniendo el sistema.
El revolucionario es justo y busca la justicia,
no es mediocre, ni permite la mediocridad.
El revolucionario no es egoísta, ni oportunista,
él busca la igualdad si está en desventaja,
pero también la busca estando en ventaja.
El revolucionario aparta sus intereses para el bien del colectivo,
y no busca cambiar al colectivo para lograr sus intereses.
El revolucionario no tiene como fin último la riqueza,
el revolucionario tiene como fin último el amor.
EL revolucionario es fiel a su causa,
y actúa para tal.
El revolucionario busca un cambio de lo existente,
para el bien de todos.
El revolucionario es íntegro y verdadero;
es sensible, entiende, padece y se responsabiliza por el mal ajeno.
El revolucionario no es engañado, ni manipulado,
no vive aislado;
el revolucionario es parte del sistema,
vence al sistema y lo cambia.
El revolucionario es inteligente,
tiene visión de futuro,
y ve más allá de su propio ser.
El revolucionario entiende el mundo y lo predice;
el revolucionario va más allá del mundo.
El revolucionario sabe ver la pequeñez de la maldad, sobre la grandeza del amor;
el revolucionario es amor.
El revolucionario es un cambio del hombre,
una evolución del hombre.
En dónde triunfa finalmente la humanidad,
sobre los básicos instintos,
como lo son el egoísmo y la ambición.
El revolucionario es otro hombre,
supera al hombre;
el revolucionario es el superhombre.

A LOS MEDIOCRES

Pobre mediocre, pobre de él,
que sólo sobrevive con el fracaso ajeno.
Pobre mediocre, pobre de él,
que no perdona el éxito, ni al exitoso,
pues sólo sabe ganar con la derrota de otro.
Pobre mediocre, que le angustia el crecimiento del justo,
pues sólo sabe sobresalir en la pequeñez.
Pobre, pobre mediocre,
que vive en la mediocridad,
esperando las equivocaciones;
que vive en la injusticia y no soporta al justo.
Mediocres,
siempre mediocres,
son y no son, y no dejan ser…

SOBRE LOS POBRES IDEALES

Te molesta su sudor en el bigote y te da asco,
te molesta su brazo grueso, su ropa vieja y sus manos sucias.
Te molesta su diferencia…
Te burlas de aquel que haces, sí, tú, porque eres,
aunque no lo aceptes, corresponsable.
Y no contento con ello,
te molestan,
te estorban y te dan asco.
Y sólo puedes decir, que te dan miedo…
Cobarde eres,
dentro de tu burbuja,
cobarde!
Cobarde incluso para sentir.
No quieres sentir, prefieres no verlos, prefieres negarlos.
Te estorban, porque te recuerdan que podrías quizás compadecerte,
y la compasión te llevaría a la culpabilidad,
y no quieres que ese sentimiento estorbe tu tranquilidad.
No quieres desequilibrar tu comodidad,
por eso los evades.
Por eso, para ti, no existen como lo que son,
sino como lo que quieres que sean,
y por eso no aceptas que te los recuerden.
Necesitas la miseria para vivir como vives,
y, sin embargo, no quieres ver la miseria,
te pica y te da asco,
y, algunas veces,
te da risa…
Sólo sabes hablar de los pobres en la iglesia, lo pobres ideales,
los pobres imaginarios, esos que están lejos…
Tu concepto de pobres.
Pero los verdaderos,
esos que viven a tu lado,
ese que pasa cerca de ti, de tu casa, en la esquina, en la panadería, en el centro comercial.
Esos, esos no existen para ti,
ese no es el pobre de la iglesia,
ese es sólo un maleante…