LILI'S

A veces me pregunto que postura tener ante la vida, entonces decido ser simplemente yo....pero, ¿Es que acaso recuerdo quién soy ?

martes, abril 19, 2005

Aquí, allá y aquí

Aquí, allá y aquí, un tránsito difícil.
El ir y el venir, los dos,
o quizás más el venir, quien sabe.

Lo cierto es que estoy aquí, o así lo creo,
estoy casi segura.
Sólo queda el recuerdo,
la vista de reojo, el mirar de lejos, ver desde el otro lado.

¿Si quise retornar?,
ya no recuerdo.
Quizá fue la vida quien me trajo, el destino, como siempre.
Quizás luché hasta devolverme, como quien trata de salir de la resaca para llegar a la orilla.
¿Y es esto la orilla?. O como quien busca la luz al final del túnel;
y es que acaso, ¿he llegado a la luz?

Me confunde pensar que sentía lo mismo al partir, ¿o fue acaso un espejismo?.
La verdad es que me alegra volver, creo ya no querer irme,
conozco el camino de venida y sé que no es fácil.

Pues ya estoy aquí, y me gusta estarlo,
me gusta también haberme ido.
No sé cuanto me alejé, quizá sólo fue un roce de aquello.
Quizás ya no vuelven los que están muy lejos.
Yo tuve más suerte, o así creo, en poder haber venido nuevamente.
¿O, acaso, era mejor quedarse allá?, ¿o, acaso, era mejor nunca haber partido?.
¿Es que es mejor vivir aquí sin conocerlo?,
¿o es quizás mejor irse por siempre y no volver, para no tener que cargar con la pesada nostalgia, con el oscilante deseo de revivir lo ya vivido?

La verdad es que no lo sé, la verdad es que estoy aquí.
Caminaba para acá, pero seguía viendo, y creo haber por fin dado la espalda.
Y me gusta esta realidad que parece más simple, y, sin embargo, más profunda.
Quizás por eso no me arrepienta.

Sólo ahora puedo valorar la simpleza de la vida.
Comienzo a creer que es aquí donde está la felicidad, aún si parece invisible,
o demasiado obvia para darse cuenta.
Y es que creí haberla visto al final del camino,
creí que era grande, compleja, fantástica, enigmática, filosófica, intelectual, exclusiva, única, incomprensible...

Así que partí tras de ti, muchos venían a los lados.
Nos creíamos privilegiados,
casi tocándote.

Y como quien es succionado por una fuerza que te arrastra por la espalda,
pensé haberte perdido cuando casi te alcanzaba.
Eras resplandeciente, magnífica, fascinante, hipnotizante...
Y así fue que regresé,
viéndote, alejándome de ti con mi mano extendida.

Creo recordar haber llorado, sufrir de un vacío y una profunda tristeza.
Creo haberte buscado mientras me iba, trataba de regresar desesperadamente.

Pero aquí estoy amigos, y la encuentro sonriente a mi lado.
Sentada, callada, tejiendo sus propios hilos, los hilos de la felicidad,
paciente, adorable.
Es así, simple pero hermosa, sabia, fuerte, concreta, estable.
Siempre estuvo allí.
Siento haberla subestimado,
siento haberla confundido con una pasión, rimbombante y efímera,
deliciosa pero insuficiente.

Estoy aquí, luego de ver los suntuosos y extravagantes sucesos.
Y puedo apreciar los detalles de esta vida,
las exquisiteces de la simple tarea, de la simple caricia,
de la simple palabra,
de la simple sonrisa.
Del amor diario y constante,
profundo y centrado.
De la realidad del día,
tan igual pero tan rica.
De la simple rutina,
de la simple alma,
de la simple vida.
Tan simple que es complicada su simpleza.
Tan simple que no es simple vivir y darse cuenta,
que es la vida, así como es aquí, lo que todos buscamos.